Aunque siempre me ha interesado mucho trabajar por rincones
en clase, la verdad es que lo veía como una odisea. Tanto alumnado, tan poco
espacio y el miedo a equivocarse, a una mala organización. Pero, aun así, estos
no fueron motivos para abandonar mi motivación y la motivación que quería
transmitir a mi alumnado ante situaciones a las que ya habían comenzado a
acostumbrarse tras dejar atrás la etapa de infantil.
Comencé a llevarlos a cabo en un segundo de primaria, tenía
tanto interés que me involucré en un grupo de trabajo de matemáticas que
propusieron el curso anterior mis compañeras de infantil “Las matemáticas nos
rodean”. Aquí compartíamos experiencias de cada clase, claro está que yo era la
que aportaba todo el material de primaria. Os muestro a continuación cómo lo fui
trabajando y algunas imágenes que tomé de los materiales, ya que no contaba con
llevar esto a un blog:
Nuestro mercado improvisado:
El rincón de mates lo utilizamos principalmente como
ampliación de conocimientos. Pero también como refuerzo para el trabajo de la
descomposición de números en centenas, decenas y unidades, sumas con ábacos,
etc.
¿Cómo?
Escogíamos una sesión los viernes, generalmente después del
recreo, y nos repartíamos en grupos. He
de decir que los grupos los ayudaba yo a formar puesto que necesitaba dividir
el grupo clase en función de las necesidades de ampliación o refuerzo que cada
uno/a necesitaba. De este modo, dos grupos se iban al mercado en el que tenían
actividades que preparé previamente como ampliación de conocimientos, y los
otros dos se quedaban conmigo reforzando los aprendizajes en los que tenían más
dificultad: cálculo mental, descomposición (para la que usamos los ábacos
normales y los vasos con tapones que igualmente
eran nuestros ábacos pero sustituimos las bolitas por tapones del mismo color,
de modo que pudimos reciclar también material para trabajar).
Utilizamos las horas completas en cada rincón, de modo que
pudiesen aprovechar el tiempo y poder organizarnos. El principio del aprendizaje por rincones no fue tan fácil
puesto que se comenzaron con muchas dudas, dependencia constante a que yo
interviniese en sus actividades, entre otras. Por lo que hasta que adquirieron
autonomía, dedicamos bastantes sesiones a los mismos rincones, de modo que el
aprendizaje además de activo fuese productivo. En las semanas posteriores,
fueron rotando estos mismos grupos de modo que trabajamos también con el reloj en
pequeños grupos, el uso del tres en raya y la división como reparto. Para el
reparto de la división utilizamos cajas de plástico de los donuts (las de 4) y
las bolitas de los ábacos. De este modo podíamos repartir a partes iguales en
cada hueco, también se pueden utilizar hueveras. Además, por si a alguien le sirve, para el
refuerzo de las sumas con tres sumandos también son muy útiles; ya que tenía un alumno con n.e.e. y repartir
bolas en cada hueco identificándolo con cada sumando le ayudó en el desarrollo
del cálculo mental.
Mencionar que al ser la primera vez que trabajaba por
rincones, o más bien por pequeños talleres matemáticos dentro de un mismo
rincón, utilicé este sistema más como un refuerzo y ampliación de contenidos
que como desarrollo del pensamiento lógico que es en lo que estoy trabajando
durante este curso.





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